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ACCIDENTOLOGÍA
CONDUCCIÓN EN NIEVE
El hielo, un enemigo invisible
Una
de las situaciones más peligrosas y difíciles
de resolver en la conducción se produce cuando nos
encontramos con una placa de hielo sobre la carretera. Son
muy difíciles de detectar, pues nos acechan de forma
repentina a la salida de una curva, habitualmente en zonas
sombrías y no siempre en zonas de montaña.
Las heladas suelen producirse a última hora de la noche
y a primera hora de la mañana. Es importante tomar
precauciones en esta época del año ante estas
situaciones tan peligrosas.
Actúa ante una placa de hielo
Lo primero que tenemos que hacer es reducir la velocidad y
mantener una distancia de seguridad suplementaria con el vehículo
que nos precede para disponer de más espacio en caso
de apuro.
Como medida de precaución procuraremos no ceñirnos
demasiado al interior de las curvas, pues es en estas zonas
donde se suele situar una mayor concentración de hielo,
ya que no hay HUELLAS de otros vehículos y suelen estar
al resguardo del sol.
Si nos encontramos repentinamente con una placa de hielo tenemos
que actuar con rapidez, pero con mucha serenidad. Lo más
importante es no frenar bruscamente ni provocar violentos
movimientos del volante, pues la notable diferencia de adherencia
puede provocar un patinazo. Es importante marcar la trayectoria
de forma muy suave y limpia, ayudando a salir de la curva
abriendo ligeramente la trazada hacia el exterior, de forma
natural.
Si necesitamos frenar, pisaremos con muchísima suavidad
el pedal del freno. El ABS ( Sistema Anti-Bloqueo) ayuda,
pero no es un remedio infalible ante el hielo.
Si el automóvil efectúa un movimiento donde,
la parte trasera del vehiculo al tomar una curva tiende a
derrapar antes que delantera deberemos girar el volante en
sentido contrario.
En una curva a la derecha, lo más normal es que la
parte trasera se vaya hacia el exterior de la curva, por lo
que giraremos el volante hacia la izquierda hasta que el coche
se coloque correctamente. Una vez hayamos recuperado la trayectoria,
enderezaremos el volante y aceleraremos levemente para recuperar
el control. Todo este movimiento debe efectuarse sin la aplicación
de los frenos.
En caso de que el móvil realice un movimiento contrario
al anteriormente mencionado, es decir, la parte delantera
tiende a derrapar antes que la trasera o trate de seguir recto
en las curvas, lo más sencillo es levantar el pie del
acelerador y abrir un poco la dirección para facilitar
la recuperación de adherencia. Una vez corregido, podemos
volver a dar suavemente.
TRANSITAR ANTE CONDICIONES CLIMATICAS ADVERSAS
Bajo el aspecto dulce e inocente de la nieve se esconde un
gran peligro, pues reduce considerablemente la adherencia
de los neumáticos. La reducción de velocidad
y el aumento de distancia de seguridad son imprescindibles
ante esta situación.
A tener en cuenta que cuando se produce este fenómeno
meteorológico se reduce considerablemente la visibilidad,
por lo que resulta muy recomendable el encendido de las luces
bajas. Si la visibilidad es muy reducida se deberá
utilizar las luces antiniebla.
Nunca debemos detener nuestro automóvil en zonas donde
entorpezcamos el tráfico o se pueda crear una situación
de peligro, como salida de curvas.
Muchas veces las nevadas vienen acompañadas de fuertes
vientos que complican aún más la conducción.
Ante estas situaciones procuraremos disminuir la velocidad,
sujetarnos firmemente el volante y tener mucha concentración,
atención y decisión a la hora de optar por una
u otra maniobra, corrigiendo con movimientos suaves las desviaciones
de la trayectoria.
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